Cuando dos personas se enamoran, sus prioridades cambian drásticamente. Suponga, por ejemplo, que usted le fuese a pedir a alguien que dedique algún tiempo a un trabajo sin remuneración. Quizá reciba una serie interminable de excusas de por qué no tienen la menor Cantidad de tiempo disponible. Pero si la flecha de Cupido fuese a golpear a esa persona, no tendría dificultad para encontrar diez veces esa cantidad de tiempo para pasarlo con ese alguien especial.

Sucede lo mismo con Dios. Él ama a la gente, y no tan sólo a la gente “buena”. Está deseoso de dedicarnos tiempo a cada uno de nosotros. Es algo tan importante para él que separó todo un día para hacerlo.

Se trata del sábado.

Una parte de la creación

El sábado no es algo físico como las piedras y los animales y el helado de chocolate. Usted puede ver estas cosas y tocarlas y olerlas y gustarlas. El sábado es algo así como su cumpleaños. Usted sabe lo que es y cuándo sucede, pero no puede verlo ni tocarlo de la misma manera en que ve y toca otras cosas.

Sin embargo, el sábado es parte de la creación de Dios, al igual que las piedras y las plantas y los animales. Dios hizo todas estas cosas en los primeros seis días de la creación. Pero la Biblia dice que Dios “reposó el día séptimo de toda la obra que hizo” (Génesis 2:2, 3).

Sin embargo, Dios no reposó en el sábado porque estaba cansado o necesitara recobrar sueño perdido. El reposo de Dios en el sábado fue un reposo del espíritu. Y él ha compartido su reposo del sábado con la raza humana entera. Algunas personas señalan que debido a que el relato de la creación no incluye un mandato que inste a la observancia del sábado, nadie se enteró. Sin embargo, Jesús dijo que “el sábado por causa del hombre es hecho” (S. Marcos 2:27, Reina-Valera Antigua). Es difícil imaginarse a Dios haciendo algo para los
seres humanos para luego olvidar decírselo.

Una parte de los Diez Mandamientos

Algunas personas se animan a decir que el sábado no se conocía antes del momento cuando los israelitas abandonaron Egipto. Dicen, “el sábado fue ordenado por primera vez en el Sinaí. Por lo tanto, ahí fue que tuvo su origen”.

No obstante, el cuarto mandamiento nos dice, “Acuérdate del día de reposo” (Éxodo 20:8). ¡Es obvio que nadie podría recordar algo que no había existido antes!

El cuarto mandamiento también nos dice por qué debiéramos guardar el sábado: “Pues en seis días hizo Yahveh el cielo y la tierra, el mar y todo cuanto contienen, y el séptimo descansó; por eso bendijo Yahveh el día del sábado  y lo hizo sagrado” (Éxodo 20:11, Biblia de Jerusalén). El sábado es un memorial de la creación. Quizá podríamos llamarlo el “cumpleaños del mundo”.

Jesús y el sábado

Jesús guardó el sábado y lo mismo hicieron sus apóstoles. La Biblia dice que era su costumbre asistir a la sinagoga en sábado (S. Lucas 4:16). Jesús también efectuó en sábado algunos de sus milagros de sanidad más reconocidos.

Desafortunadamente, los religiosos del tiempo de Jesús habían rodeado al sábado con tantas reglas—incluyendo la extraña regla de que estaba mal sanar a las personas en sábado— que el día se había tornado en una carga. Por eso es que Jesús intencionalmente sanaba en sábado. Quería demostrar que el sábado debiera ser un día de felicidad. La Biblia dice que debiéramos considerar el sábado como una “delicia”(Isaías 58:13, 14), y Jesús lo modeló así para nuestro beneficio.

El Sábado y el Domingo

Usted habrá advertido sin duda que la mayoría de los cristianos observa el domingo como el día de reposo en vez del sábado. Si usted les preguntara por qué, muchos le dirán que Jesús o los apóstoles cambiaron la observancia del sábado por la del domingo. No obstante, usted puede buscar en la Biblia de principio a fin y no encontrará tal mandato.

Muchos cristianos se refieren al domingo como el “día del Señor”. Sin embargo, Jesús dijo que él es “Señor aun del sábado” (S. Marcos 2:28, ReinaValera Antigua), y el cuarto mandamiento se refiere al séptimo día como “reposo para Jehová tu Dios” (Éxodo 20:10). Obviamente, el séptimo día de la semana —en vez del domingo, el primer día— es el día del Señor.

El cambio a la observancia del domingo se produjo muchos años después de la muerte del último de los apóstoles, e incluso entonces ocurrió gradualmente, durante un período de varios siglos. Algunas personas se preguntan si un cambio en el calendario pudo haber afectado el ciclo semanal durante los últimos 2.000 años. La respuesta es no. El sábado de la actualidad es el mismo día séptimo de los tiempos bíblicos.

Ya que Dios le ha dado este maravilloso don del sábado, ¿por qué no le dice ahora mismo que le gustaría aceptarlo?

CÓMO PUEDE USTED GUARDAR EL SÁBADO

Muchas personas se preguntan cómo guardar el sábado. La Biblia no nos da muchos detalles, pero he aquí algunas sugerencias:

• Descanse del trabajo. El cuarto mandamiento dice que no hemos de trabajar en sábado (Éxodo 20:8-11). Debemos descansar del trabajo con el cual ganamos nuestro sustento, y las amas de casa deben evitar trabajo pesado en la cocina, la limpieza y las compras.

• Haga obras de caridad. Jesús sanó en el sábado, a pesar de las críticas de los líderes religiosos de aquel entonces. Él demostró que es apropiado efectuar obras de misericordia en sábado.

• Adore en la iglesia. Tanto Jesús como sus apóstoles asistieron en el día sábado a la sinagoga (lo que hoy equivaldría a la iglesia).

• Disfrute el día. El sábado debiera ser el día más feliz de la semana. Dios nos dijo que llamáramos al sábado “delicia” (Isaías 58:13).
Algunas reglas podrían ser útiles, pero debiéramos evitar llenar el sábado de tantas reglas que se torne en una carga.

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